martes, 4 de enero de 2011

ORIGEN DE LA PEÑA

Peña “Los Artesanos”,  su nombre se define y concreta durante las
fiestas del año 2001, se crea para vivir y disfrutar integrados en la fiesta popular,
dentro de las fiestas patronales en conmemoración y honor al Santísimo
Cristo de la Luz, que se celebran el tercer domingo de septiembre en
Madrigal de la Vera; pueblo serrano abierto, a la falda de la Sierra de
Gredos, con su majestuoso Pico del Moro Almanzor, como telón de fondo; al
comienzo o final de la Comarca extremeña de la Vera; regado por las aguas
cristalinas, que por el cauce de la Garganta de Alardos corren, desde lo mas
alto de la sierra; con su  Puente Romano que cruza la garganta, monumental y
magnífico, único en su genero, hermano del puente romano de Cangas  de
Onis en Asturias, dan a este pueblo serrano, una majestuosidad y esplendor inigualable.


La fiesta popular por excelencia en el conjunto de las fiestas patronales son
“Las vaquillas mojas”, eje central de la fiesta popular no religiosa,
conocidas en toda la Comarca de la Vera y lugares próximos de las provincias
de Toledo y Ávila, por su arraigo popular, esta tradición no se remonta más allá
domingo y lunes de las fiestas  por la calle del agua, en su recorrido desde el
Ayuntamiento en una fiesta popular al pueblo, en una o dos cenas, en las que
participan todos los vecinos y algunos vecinos de pueblos colindantes que se
enteran.
Esta fiesta se celebra en la C/ General Franco, conocida durante el sábado,
del año 1980. Terminada la fiesta las vacas son sacrificadas, y ofrecidas por el
antiguo cuartel de la guardia civil, hasta la entrada  en la Plaza Cervantes,
conocida por la Plaza de la Biblioteca, corre el agua como si de una garganta
o cauce, que baja de la sierra se tratara.
Si tienes ganas de apagar los calores que producen las temperaturas de
finales del  verano,  los  etílicos u  otros...,  entras en la calle y te encuentras con
uno,  dos,  tres...,  cubos de agua que al unísono, te han puesto como si de una     ducha se tratara, no te has recuperado del “sincope” que te ha producido el
impacto del agua, que te ha quedado el pitillo que llevabas en la boca, peor
que el del “padre pitillo”, te estas acordando de la maravillosa familia, del o
de los aguadores, te llueven dos o tres cubos más, los que te hacen pensar en
una retirada o unirte a la fiesta, la segunda es la más “acertada”. No has
terminado de unirte a la fiesta, te puedes encontrar que por el frente o por de
tras, viene un tropel de gente, que corre de algo o con algo, te sobre pasan, si
no te han atropellado te puedes encontrar frente a una o dos vacas, no te
preguntan ¿tu que quieres?, corres y corres, te agarras donde puedas, muy
importante ¡aprieta el culo! Y el riesgo podrá ser menor.
Vivida esta primera experiencia, algo mas relajado o relajada, sales de la calle
y te encaminas hacia la casa de tío Casiano, para reponerte con una cerveza
o algo mas fuerte, en la taberna de Rufino, de la calle del agua, habrás
vaca que te haya cogido la delantera. Seguro que pasas por el rincón donde
tomado una cerveza, si has podido entrar o si en el interior no había alguna
se encuentran Los Artesanos, donde podrás disfrutar y degustar sus excelencias
sin abusar. Son una invitación generosa de Los Artesanos a los participantes en
la fiesta, calaos y no calaos, siempre desinteresada y gratuita.
se presentan en el rincón con su idea, la imponen por que ¡si! .
En las fiestas del año 2003 se incorpora la idea femenina, las medias naranjas
El sábado primer día de la fiesta, estando el tenderete montado, la limonada
en su punto, la morcilla, el queso y los tasajos, todo troceado algo resudoso, el
cubo del agua junto al berreño de la limonada, dispuesto a recibir algún que
otro vaso (ahora de plástico) para enjuagar, todo ello sobre un tablero,
soportado por dos borriquetas, recalzadas con cantos por la irregularidad del
visitantes disfrutando de las viandas, bailando al son de la música, que
pavimento, para que el tenderete no se vaya al traste, en plena ebullición de
desde la casa del tío Casiano nos llega, como si del rincón fuera. En todo el
centro del tenderete, hay un hueco, que parece se hubiera dejado es profeso,
rodeado de las viandas, con una esplendorosa elegancia, serenidad,
aplomo y saber estar, depositan su idea hecha realidad, física y material ¡UNA
HUCHA!, de metal, blanca y con dibujos, una rajita en el centro de la parte
decoración del tenderete, durante los días de la fiesta.
que le servían de escolta, parecía le hicieran reverencia, Los Artesanos nos
miramos, encogimos de hombros, aceptamos la idea hecha presente, con un
reconocimiento silencioso para nuestras medias naranjas.
La hucha, receptora de las voluntades de visitantes al rincón de Los Artesanos,
recibe sus primeras monedas, es utilizada como sonajero o maraca, que al son
de la música se hace sonar, para reclamar la atención de los visitantes y darles
a conocer la existencia de la misma, desde entonces forma parte de la
superior ¿qué rajita?, una joya que parecía emerger de entre las viandas,

COMIENZA NUESTRA HISTORIA

Es el original nombre de una peña cuya creación por el año 1.997, la llevan a
cabo tres amigos: el Donato, ideólogo y captador de ideas, el Farrace,
maestro limonero y servidor del preciado caldo, y Justi el herrero, de tío Justo el
herrero, preparador de bocados diversos y avispado persuasor de chicas
guapas, con riesgo importante de caladas. Con ellos Jesús, de tío Ango,
animador y humedecedor de despistados y Luis Ropero, el Lagarterano.
En total cinco artesanos y sus medias naranjas que con ellos
disfrutan de la fiesta, pero no, de su preparación (en tiempo posterior surge
una idea femenina, la que incorporan por que ¡si!, en su momento se
conocerá)
En la calle Cañería Nueva, frente a la puerta de la casa del Donato, existe un
rincón clásico de la Vera, pared de piedra a media altura, seguida con
adobes de barro y ripios de madera, vieja y casi derruida, un rincón
maravilloso, debiera existir siempre.
El rincón es utilizado por este grupo de amigos para montar su fiesta, de sus
paredes cuelgan las “viandas” que harán las delicias de sus paladares,
mientras son consumidas. Morcilla de calabaza productor de las
matanzas del lugar, están que se comen solas, hay un dicho popular que dice:
(el que come morcillas, ciego se queda), yo puedo confirmar que no es real
(igual lentes sí, les llevo), ¡ricas, ricas!.  Queso de cabra curado, fuerte de
sabor, seco o en aceite, troceado en taquitos, hecho artesanalmente por las
cabreras, con lecha de cabra que en la sierra van de peñasco en peñasco, se
alimentan de “gelechos”, romero, pastos y hierbas que entre los peñascos
crece, ¡exquisito!. Tasajos de cabra, carne de cabra secada al sol,
adobada con pimentón molido del lugar, de pimientos cultivados en los
huertos,  molido en el molino  tradicional del pueblo,  en el que sus piedras  son
movidas por la fuerza del agua de su cauce, cortados en trozos ¡un placer!.
Regado todo ello con  limonada, hecha a base de vino con cuerpo,
limones naturales “espachurraos” y azúcar, se tomará fría ¡deliciosa!.
Para tomar la limonada en sus principios había dos, máximo tres vasos de
cristal, junto al barreño de la limonada, un cubo con agua en el que se
enjuagaban los vasos, entrando y saliendo del agua como gatos “escaldaos”,
que del agua fría huyen. A veces era y es necesario cambiar el agua del
cubo, de color vino y restos de limón “espachurrao”, que servía y sirve para
calar a algún “déspistao”.
Estas delicias son consumidas y degustadas, junto a sus medias naranjas y
familia, mientras cantan y bailan los bailes típicos del lugar, jotas como la
rondeña y otras, también cantan y bailan la música del momento.  Igualmente
serán compartidas por amistades, conocidos y algún que otro forastero, todos
con un ¡rico, rico, rico!.