Peña “Los Artesanos”, su nombre se define y concreta durante las
fiestas del año 2001, se crea para vivir y disfrutar integrados en la fiesta popular,
dentro de las fiestas patronales en conmemoración y honor al Santísimo
Cristo de la Luz, que se celebran el tercer domingo de septiembre en
Madrigal de la Vera; pueblo serrano abierto, a la falda de la Sierra de
Gredos, con su majestuoso Pico del Moro Almanzor, como telón de fondo; al
comienzo o final de la Comarca extremeña de la Vera; regado por las aguas
cristalinas, que por el cauce de la Garganta de Alardos corren, desde lo mas
alto de la sierra; con su Puente Romano que cruza la garganta, monumental y
magnífico, único en su genero, hermano del puente romano de Cangas de
Onis en Asturias, dan a este pueblo serrano, una majestuosidad y esplendor inigualable.
La fiesta popular por excelencia en el conjunto de las fiestas patronales son
“Las vaquillas mojas”, eje central de la fiesta popular no religiosa,
conocidas en toda la Comarca de la Vera y lugares próximos de las provincias
de Toledo y Ávila, por su arraigo popular, esta tradición no se remonta más allá
domingo y lunes de las fiestas por la calle del agua, en su recorrido desde el
Ayuntamiento en una fiesta popular al pueblo, en una o dos cenas, en las que
participan todos los vecinos y algunos vecinos de pueblos colindantes que se
enteran.
Esta fiesta se celebra en la C/ General Franco, conocida durante el sábado,
del año 1980. Terminada la fiesta las vacas son sacrificadas, y ofrecidas por el
antiguo cuartel de la guardia civil, hasta la entrada en la Plaza Cervantes,
conocida por la Plaza de la Biblioteca, corre el agua como si de una garganta
o cauce, que baja de la sierra se tratara.
Si tienes ganas de apagar los calores que producen las temperaturas de
finales del verano, los etílicos u otros..., entras en la calle y te encuentras con
uno, dos, tres..., cubos de agua que al unísono, te han puesto como si de una ducha se tratara, no te has recuperado del “sincope” que te ha producido el
impacto del agua, que te ha quedado el pitillo que llevabas en la boca, peor
que el del “padre pitillo”, te estas acordando de la maravillosa familia, del o
de los aguadores, te llueven dos o tres cubos más, los que te hacen pensar en
una retirada o unirte a la fiesta, la segunda es la más “acertada”. No has
terminado de unirte a la fiesta, te puedes encontrar que por el frente o por de
tras, viene un tropel de gente, que corre de algo o con algo, te sobre pasan, si
no te han atropellado te puedes encontrar frente a una o dos vacas, no te
preguntan ¿tu que quieres?, corres y corres, te agarras donde puedas, muy
importante ¡aprieta el culo! Y el riesgo podrá ser menor.
Vivida esta primera experiencia, algo mas relajado o relajada, sales de la calle
y te encaminas hacia la casa de tío Casiano, para reponerte con una cerveza
o algo mas fuerte, en la taberna de Rufino, de la calle del agua, habrás
vaca que te haya cogido la delantera. Seguro que pasas por el rincón donde
tomado una cerveza, si has podido entrar o si en el interior no había alguna
se encuentran Los Artesanos, donde podrás disfrutar y degustar sus excelencias
sin abusar. Son una invitación generosa de Los Artesanos a los participantes en
la fiesta, calaos y no calaos, siempre desinteresada y gratuita.
se presentan en el rincón con su idea, la imponen por que ¡si! .
En las fiestas del año 2003 se incorpora la idea femenina, las medias naranjas
El sábado primer día de la fiesta, estando el tenderete montado, la limonada
en su punto, la morcilla, el queso y los tasajos, todo troceado algo resudoso, el
cubo del agua junto al berreño de la limonada, dispuesto a recibir algún que
otro vaso (ahora de plástico) para enjuagar, todo ello sobre un tablero,
soportado por dos borriquetas, recalzadas con cantos por la irregularidad del
visitantes disfrutando de las “viandas”, bailando al son de la música, que
pavimento, para que el tenderete no se vaya al traste, en plena ebullición de
desde la casa del tío Casiano nos llega, como si del rincón fuera. En todo el
centro del tenderete, hay un hueco, que parece se hubiera dejado es profeso,
rodeado de las “viandas”, con una esplendorosa elegancia, serenidad,
aplomo y saber estar, depositan su idea hecha realidad, física y material ¡UNA
HUCHA!, de metal, blanca y con dibujos, una rajita en el centro de la parte
decoración del tenderete, durante los días de la fiesta.
que le servían de escolta, parecía le hicieran reverencia, Los Artesanos nos
miramos, encogimos de hombros, aceptamos la idea hecha presente, con un
reconocimiento silencioso para nuestras medias naranjas.
La hucha, receptora de las voluntades de visitantes al rincón de Los Artesanos,
recibe sus primeras monedas, es utilizada como sonajero o maraca, que al son
de la música se hace sonar, para reclamar la atención de los visitantes y darles
a conocer la existencia de la misma, desde entonces forma parte de la
superior ¿qué rajita?, una joya que parecía emerger de entre las “viandas”,